¿Cómo medir el grado de descentralización de una blockchain?

¿Cómo podemos medir la descentralización de una red blockchain?

El concepto de descentralización de una red blockchain ha generado, genera y a buen seguro seguirá generando mucha controversia en el mundo cripto. Con frecuencia se ha utilizado como arma arrojadiza entre partidarios y detractores de los distintos proyectos, muchas veces sin aportar argumentos sólidos o datos fiables. Pero más allá de debates baldíos, la descentralización es un aspecto muy relevante de una red blockchain. Vamos a intentar aportar algo de claridad.

El principal exponente de Ethereum y uno de los referentes de la tecnología Blockchain, Vitalik Buterin, enunció hace años lo que hoy conocemos como el Trilema de la Blockchain (o Trilema de la Escalabilidad) donde cita los 3 atributos principales de una red: Seguridad, Escalabilidad y Descentralización. El trilema plantea la dificultad a la que se deben enfrentar los desarrolladores en la ardua tarea de diseñar o implementar mejoras en este tipo de redes: han de priorizar dos atributos en detrimento de uno de los tres.

Dejando de lado la escalabilidad y seguridad (darían para dos artículos más), la descentralización fue una de las principales razones por la que Satoshi Nakamoto creó Bitcoin: diseñar un ecosistema financiero que permitiese pagos persona a persona, sin una entidad central que lo gobernase, sin intermediarios, sin censura, accesible para todos desde cualquier parte del mundo… y todo ello en un entorno de anonimato y por ende de escasa confianza.

El concepto de descentralización hace referencia a la forma de gobierno de la red, el cual no recae en una institución o grupo reducido de personas, sino en los propios usuarios empoderando a éstos y evitando riesgos de monopolios u oligopolios. Democratiza el sistema. Pero esto no es blanco o negro, hay una amplia gama de grises.

Por ello la pregunta es; ¿Cómo medir el grado de descentralización de una blockchain?

¿Qué tipos de redes blockchain existen?

En la práctica, ni existe red completamente descentralizada ni es tarea fácil poder cuantificar el grado de descentralización de la misma. Conviene recordar en este punto que existen tres tipos de redes clasificadas según la dispersión del gobierno entre sus usuarios:

Centralizada, donde una persona o un reducido grupo de personas tienen el control sobre la misma (sistema financiero actual).

Descentralizada: donde el control de la red se reparte con mayor o menor acierto entre una elevada cantidad de sus usuarios que, de forma democrática, gobiernan la misma (Bitcoin, Ethereum…)

Distribuida: o 100% descentralizada, solo descrita en la teoría pues es un concepto utópico como veremos durante el desarrollo de este artículo. Más adelante haremos mención a ella (algunas fuentes la denominan también “diseminada”)

Huir de la centralización y obtener el mayor grado de descentralización posible es una de las principales razones de existir de Bitcoin (sino la principal). Una red que escapase al control de gobiernos y corporaciones y la gobernanza de ésta recayese en sus usuarios (empoderamiento del pueblo si lo queremos llamar así), quienes operasen de forma anónima y donde todos los sucesos quedasen registrados de forma transparente e inmutable, a la vista de todos.

Ahora bien: el hecho de que una red blockchain sea centralizado no implica, en todos de los casos, que ésta sea peor frente a una descentralizada. Hay ocasiones en las cuales una red centralizada ofrece ciertas ventajas. Muchas veces conviene analizar qué problema queremos solucionar y qué tipo de red se adapta mejor, pero este no es el tema que nos ocupa.

Pero, ¿Para qué puede servir medir la descentralización en una red?

Conocer el grado de descentralización de forma cuantitativa nos permite en primer lugar poder determinar el margen de mejora para futuras actualizaciones de la red. En segundo y no por ello menos importante, podemos ser conscientes del alcance de descentralización de un proyecto de cara tenerlo en consideración para tomar decisiones de participación, inversión, desarrollo de nuestra propuesta, etc.

Domoblock - Descentralización

¿Cómo podemos medir el alcance de la descentralización de una red?

Antes de abordar esta pregunta conviene destacar que no hay un método perfecto ni una verdad absoluta. Lo que sí podemos hacer es tratar de acercarnos a un resultado objetivo, sirviéndonos de determinados parámetros para los cuales podemos encontrar información realizando una investigación en fuentes que están alcance de todos. Y si no encontramos esta información sobre el proyecto, podemos empezar a sospechar que carece del grado de descentralización óptimo.

1. Descentralización de los mineros (y validadores)

Las redes blockchain son inherentemente seguras dada la encriptación sobre la que se desarrollan, pero no están exentas de ataques maliciosos que aspiren a tomar el control en beneficio propio. De hecho, en ocasiones puede ser más fácil de lo que parece. En este punto puede que la línea entre el atributo de seguridad y descentralización sea más difusa.

Según el tipo de protocolo de consenso de la red existen diferentes roles dentro de la misma, entre ellos los encargados de comprobar la veracidad de las transacciones y confirmar el último bloque (o libro) de forma que la red avance sin problemas. Son una pieza clave y esto les confiere, como puede deducirse, un gran poder sobre ésta. Debemos asegurar que tomar el control sea altamente complicado.

En el caso del Proof of Work de Bitcoin, los mineros juegan un rol importante pudiendo llegar a gobernar si adquirieran, por ejemplo mediante asociación, el suficiente poder computacional (hashrate) como para dominar la red.

Bajo esta premisa, cabe pensar que cuanto mayor sea el número de mineros y mayor su dispersión geográfica, más complicado será que intenten ponerse de acuerdo y asociarse entre ellos para intentar tomar el control de la red.

También podemos hacernos otras preguntas sobre este parámetro:

¿Hay libertad para ser un minero o validador? ¿La red pone algún obstáculo para ello? ¿Se necesitan conocimientos técnicos muy elevados? ¿Se necesita una inversión en hardware elevada? ¿Se han de poseer tokens de la red para poner minar/validar? ¿Hay pools que concentran poder computacional elevado centralizando poder?

Si solo podemos adoptar este rol bajo permiso de alguien o en determinadas circunstancias excluyentes, estamos favoreciendo a largo plazo posiciones de relativo poder en detrimento de la descentralización.

Otro aspecto a destacar como hemos citado es la distribución geográfica de los mineros/validadores y vamos a verlo con un ejemplo:

Supongamos una red con un millón de usuarios y decenas de miles de mineros/validadores. A priori una red con una buena ratio de mineros pero ¿Qué sucedería si resultasen estar todos operando establecidos en la Comunidad de Madrid y el Gobierno de la Región decide prohibir la minería? ¿O si acontece un evento de cualquier índole que provoca un corte energético o cualquier otro accidente?

No solo tenemos que ver si la ratio de mineros/validadores frente a usuarios es elevada, también valorar su distribución a lo largo del globo para minimizar los riesgos legislativos, políticos, ambientales, etc.

Pongamos otro ejemplo real: estamos a escasas semanas de uno de los eventos más esperados en el mundo cripto, donde Ethereum dará su paso definitivo de Proof of Work a Proof of Stake (Merge). Cuando esto se haga realidad, aquel que quiera ser un validador de la red de Ethereum no tendrá ningún impedimento para ello, salvo que deberá ser dueño de, al menos, 32 ETH (al cambio en el momento en que se escribía este artículo son unos nada desdeñables 48.000 euros)

En nuestra clasificación de descentralización, ¿Cómo puntuaría este hecho? ¿La convierte en una red más o menos descentralizada?

2. Descentralización de los nodos

No nos extenderemos mucho en este apartado pues la reflexión es muy similar al caso anterior. Los nodos juegan un papel muy importante a la hora de expandir la red, posibilitar su adopción y gestionar las transacciones dentro de ella.

Cuantos más nodos y más distribuidos estén funcionando, mejor. En cambio, eso sí, en detrimento de la rapidez en las transacciones.

3. Descentralización de los desarrolladores

Es evidente que la tecnología avanza muy rápido, en ocasiones más que la propia sociedad. Esto exige que las redes estén en constante actualización. Una de las fortalezas innegables de un proyecto blockchain es disponer de una comunidad sólida de desarrolladores con las habilidades y conocimientos técnicos adecuados.

La gran mayoría de redes disponen de repositorios web y foros donde poder almacenar la documentación, ver el código, estar al día de los desarrollos de nuevas propuestas, discusiones, etc.

Cualquier modificación o mejora en una red exige unos conocimientos técnicos muy elevados, publicación de papers, arduas discusiones técnicas y meses o incluso años de pruebas en la testnet antes de ver la luz.

Aplicamos los mismos criterios que en los dos casos anteriores: disponer de una numerosa comunidad de desarrolladores debidamente capacitados y distribuidos por el globo aumenta la descentralización de la red. Si en cambio la comunidad es pequeña, corremos el peligro de que esa red no se actualice o de que las propuestas vengan de la misma dirección, de un grupo de personas que piensan de forma similar, perdiendo creatividad y profundidad en la propuestas.

4. Descentralización de las casas de intercambio.

Aunque este aspecto no es quizás de los más importantes aquí señalados, también debemos tenerlo en cuenta.

Si queremos cambiar dinero fiat por tokens o viceversa, debemos acudir a un intercambio (exchange). Un aspecto clave de la descentralización implica que un usuario cualquiera de la red pueda acceder a la misma en cualquier momento sin inconvenientes.

Si estamos pensando en Bitcoin, los usuarios avanzados pueden interactuar directamente con la red, aunque siempre necesitarán al principio los servicios de un exchange. Los usuarios con menos experiencia o menores conocimientos digitales (la gran mayoría) necesitarán una plataforma de intercambio para interactuar con la red.

Volvemos a lo de siempre: para que un proyecto goce de una buena descentralización deberá estar listado en exchanges de países a lo largo de todo el globo, exchanges fiables, solventes y que estén al corriente de las normativas y regulaciones pertinentes que nos aseguren liquidez y posibilidad de operar 24/7

5. Descentralización del supply:

El supply es la cantidad total de criptomonedas o tokens emitidas y en perspectiva de emitirse por la propia red. En el caso de las criptomonedas obvia comentar por qué es importante conocer cómo están repartidos. Si una sola mano posee una cantidad sustancial, podría controlar el precio de la misma a su antojo. Además, los tokens también pueden darnos poder de voto dentro de la red, capacidad para ser un validador, etc.

Cuando un porcentaje importante de los tokens totales están en manos de los creadores de la red, esto les confiere un poder relevante y podemos asegurar que la red pierde puntos en la escala de descentralización. Por esta razón hay que investigar a conciencia acerca del proyecto, ya sea leyendo su whitepaper, Roadmap, tenencias actuales de las principales wallets…

Conclusión

Si tenemos en cuenta el escenario ideal (en cuanto a descentralización se refiere) nos encontraríamos con al menos que:

Todos sus usuarios seríamos mineros (validadores) y nodos, tendríamos la disponibilidad y el dinero para comprar el hardware necesario y mantenerlo, estaríamos distribuidos por todo el globo equitativamente, tendríamos un voto para participar en la toma de decisiones, tendríamos el tiempo y los conocimientos técnicos como para proponer, validar, probar y desarrollar mejoras, el supply estaría repartido “homogéneamente” entre nosotros, la red sería accesible 24/7 desde cualquier parte del mundo y podríamos cambiar sin ningún problema y en cualquier momento los tokens por dinero fiat sin problemas legales ni de liquidez.

Como es de imaginar, cumplir todas estas condiciones en la práctica es imposible. De ahí que cuando nos referimos a una red descentralizada debemos tener en cuenta que, de una forma u otra, siempre existe cierto grado de centralización en ella. Es responsabilidad nuestra llevar a cabo las diligencias oportunas para recabar la información necesaria.

Ahora que has llegado hasta aquí seguro tienes nuevas preguntas. Además de los parámetros aquí explicados: ¿Qué otros aspectos de una red pueden tenerse en cuenta a la hora de calcular el grado de descentralización?

A este respecto y como lectura recomendada os animo a leer el artículo de Balaji S. Srnivasan, quien ya en 2017 indagó sobre el coeficiente mínimo de Nakamoto como medida cuantitativa, incluyendo el client (software) como otra métrica a tener en cuenta.

Por Guillermo Subirá.

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